
Circunstancialmente yo dejo de ser yo, me convierto en una bestia abyecta, ponzoñosa, un alacrán venenoso, sin la más mínima pretensión de dañar a nadie … y en realidad no daño a nadie, aparte de a mí mismo …

Equilíbrame tú que me conoces bien
que sabes cada detalle
de mi corazón y mi piel ...
Tus pies son mi suicidio…
recorrer tu estructura desde ahí.

Un amanecer contigo
sería una mezcla de piña colada,
vino y agua salada…

Deja la puerta abierta, hoy seremos dos,
derrama tu pasión en mi almohada,
dame una porción a beber,
dormiré temprano, me vestiré de ayer.

Un encuentro contigo,
más que una aventura,
un encuentro casual ...
Temblando una vez más contigo
cobijándome con tu piel,
Querido amo:
Te escribo estas líneas y probablemente te sorprendan, por que como siempre me has subestimado, probablemente nunca pensaste que sería capaz de escribir, y mucho menos de redactarte una carta, pero desgraciadamente ya va siendo el momento de hacerlo.

Ante la marabunta asfixiante y masiva de conferencistas chabeleados y libros de auto ayuda que solo por venir del exterior te zampan a $ 60. 00 la entrada, a una charla de auto ayuda y motivación, que consta de tres horas donde ellos te dan los consejos y guías para resolver tu vida cuando con los mismos consejos no lograron resolver las suyas propias,
—Buenas noches — me dijo la robot fosforescente que apareció en mi habitación una madrugada del siglo XXI — lamento asustarlo, soy de Ganímedes, estoy en misión de exploración.