
Observaba esos cuadernos,
Observaba esas palabras ...
A las diez de la mañana,
cuando todo se calienta;
tu brotas en lo profundo …
Porque siempre estuve repleto de carencias pero nunca carecí de todo …
Llegamos al borde de la locura
Todo inició en un abrazo contigo,
más veloz aún el sentimiento
que la emoción ...
Con embrujo de arena y destellos de sol
desnuda la tarde la luna al amor
Te veo de lejos con tu figura atroz!
eres tan hermoso como rayo de sol ...

Con un hola pudimos acercarnos,
con timidez honrosa nos dimos la mano
Por una vez dame de beber,
la última gota de vida y placer
antes de morir entra a mi piel.

El estudiantado de los setentas, en toda América Latina, estaba en ebullición, era revolucionario por imitación y en pocos casos por convicción, prueba de ello es que pocos de sus líderes pasaron a planos mayores.
Hablame cuando te hablo, no te hagas el pendejo, sabés bien que soy tu espejo y a mí no me podés mentir.
Querido hijo:
Te escribo estas letras para que sepas que estoy vivo, es una manera de decir, si lees mi necrológica antes de esta carta, haga caso omiso de esta notificación.