




- Schubert! - determinó en seco el León, Rey de la Selva.

La primera cita había sido perfecta. Como en esos sueños en donde cuando ponés el pie, aparece el escalón. Esas cosas que ocurren siempre del modo correcto. Los dos venían de experiencias espantosas, de conversaciones vacías en citas que no tenían sentido y no habían llegado al encuentro con expectativas.

En la puerta de la Iglesia, estaban todos, los amigos, los parientes, algún que otro paracaidista, cada cual compitiendo con el otro al mejor vestido ….

Mutua necesidad de entregas completas, somos tu y yo
deseos enredados en la magia de un encuentro, solo contigo
el susurro del silencio, desnudando nuestros vicios de placer,

Cuando el siglo anterior no era tan viejo, sino que era setentón nada mas, la amistad nos unía y eran años de sol y bicicletas y ser dueños del pasaje y del parque...