
Circunstancialmente yo dejo de ser yo, me convierto en una bestia abyecta, ponzoñosa, un alacrán venenoso, sin la más mínima pretensión de dañar a nadie … y en realidad no daño a nadie, aparte de a mí mismo …
Circunstancialmente soy el mismo ser ensimismado de siempre, el que habla poco aunque usted me conozca hablando mucho … incide mucho el hecho de no tener un simple semejante, un alguien, alguien con quien hablar … capaz de prestar atención a más de tres palabras mías por encima del WhatsApp, del teléfono, de los mensajes ocultos bajo la frazada de la sala …
Y circunstancialmente, en una de mis facetas más nauseabundas, me reduzco de tamaño, empequeñezco, soy tangible pero casi invisible, un byte que se pasea por tu torrente sanguíneo y detecto lo que alberga el secreto de tu corazón, y me salto a teléfonos, computadoras, chats … y busco … y encuentro …
Entonces circunstancialmente, me desmorono, me parto en partes, me despedazo, quedo hecho un maniquí en retazos, sin la menor esperanza de que una mano amada, junte mis pedazos, me rearme con una caricia, que se yo … un beso, no necesariamente pasional pero por la grandísima …. al menos afectuoso.
Circunstancialmente cambio de ánimos, actitudes, trato de tener toda la paciencia, morderme los labios ante tanto dato que me llega y tratar de seguir viviendo como si nada pasara, guardando la calma, compostura, hasta pasividad ante pecados mortales, pero lo voy guardando …
…de a poco
…dentro
…y se acumula
… y esas circunstancias, son las peores. …
Porque entonces me convierto en una bestia abyecta, ponzoñosa, un alacrán venenoso, sin la más mínima pretensión de dañar a nadie … y en realidad no daño a nadie, aparte de a mí mismo …
Y ante tanta falta de amor
y afecto
ante tanta carencia de verdades …
y sobrepoblación de mentiras
… circunstancialmente
Todo se hunde, sin que …
… nada sirva para nada.
Entre 1945 – 1950, comenzó en nuestro país, la labor – a veces institucional, como en el caso de Cihuatán, otras veces particular, como en el caso de Tazumal – de preservar, descubrir y excavar los antiguos centros y sitios ceremoniales/habitacionales arqueológicos de nuestro país.
Se acercaba a la edad de jubilarse ya había trabajado treinta años y estaba por cumplir los sesenta años de edad, esperaba con muchas ansias su tan esmerada jubilación, pasó muchos años trabajando como un burro, “soy un esclavo del trabajo” se decía cada vez que salía de su casa hacia el mismo ….
Fue una de esas desafortunadas coincidencias, iba de viaje de negocios, en el aeropuerto me encontré con Ramiro, buen amigo de infancia …