Como un día cualquiera
me viste, te ví, me miraste
como un niño mira a su madre
después de una larga espera,
Fue impresionante tu altivez y cordura,
Pero estaba ahí en tu mirada,
aun con todas mis dudas,
esa tu mirada lúgubre,
sincera, sin prisa y obscena…
No pudiste negar el desvelo de mi piel
en tu escena silenciosa,
Armaste un arrebato de luna llena
en los montes de tu imaginación placentera
Fui en tu mente la amante perfecta,
Debo confesar que me quede en ti plena
Flamante y desnuda, como la luna llena
Que muestra todo su esplendor
y por guardar nada queda …

Tomaste tú mi virginidad en tus brazos
Explayaste tu alma y pudiste curarte
de estar ya hecho pedazos.
Entre mis piernas y mis brazos
supiste armarte de amor,
revivir tu más bello furor,
renaciendo en mis aromas,
bebiéndote mi amor, mientras quedo yo…
bebiéndome tu ausencia.
Benjamin Button, el personaje del cuento de F. Scott Fitzgerald … ok, para ponérselos más fácil jóvenes, el personaje que hace Brad Pitt en “El extraño caso de Benjamin Button”, ese! El que nace como un anciano y muere en su concepción … tenía razón!

Plim, Plam, Plim, Zap !! Sonidos onomatopéyicos pertinentes, dos maletas, portazo, un segundo después ...silencio, fue el último beso, te fuiste. ya no soy yo de ti ni tu de mi.

Los cazadores-recolectores, con quienes empieza la Historia del Mundo allà por las Mesopotamias , no tenían dinero. Cada banda cazaba y fabricaba casi todo lo que se necesitaba, diferentes miembros del grupo pueden haberse especializado en diferentes tareas, pero compartían sus bienes y servicios a través de una economía de canje, favores y obligaciones.