Como un día cualquiera
me viste, te ví, me miraste
como un niño mira a su madre
después de una larga espera,
Fue impresionante tu altivez y cordura,
Pero estaba ahí en tu mirada,
aun con todas mis dudas,
esa tu mirada lúgubre,
sincera, sin prisa y obscena…
No pudiste negar el desvelo de mi piel
en tu escena silenciosa,
Armaste un arrebato de luna llena
en los montes de tu imaginación placentera
Fui en tu mente la amante perfecta,
Debo confesar que me quede en ti plena
Flamante y desnuda, como la luna llena
Que muestra todo su esplendor
y por guardar nada queda …

Tomaste tú mi virginidad en tus brazos
Explayaste tu alma y pudiste curarte
de estar ya hecho pedazos.
Entre mis piernas y mis brazos
supiste armarte de amor,
revivir tu más bello furor,
renaciendo en mis aromas,
bebiéndote mi amor, mientras quedo yo…
bebiéndome tu ausencia.

Fue en ese preciso momento, que vi su ombligo … que me di cuenta que hay mil cosas extrañas que suceden con el hoyito ese en la panza … que nadie explica …

Siguiendo con el estudio del Fisiólogo Jeffrey Pon T.S. Condom, de la Universidad Angry Birds de Pasadena, debemos decir que este ensayo se vio enriquecido por el aporte del famoso criminólogo Ferdinand Al Bote, quien conociendo la clase y tipología de presos en cárceles del mundo planteó que un equipo de fútbol, básicamente debía componerse de criminales:
Pagando libertad condicional encerrado en el gallinero de mi “dizque” abogado defensor, incapaz de hacer nada, me encuentro la pizpireta y muy inquisitiva Encarnación … capaz de hacer todo