No esquives tu hombría de mi ser
átame despacio a tu silueta,
apriétame con el calor de tus manos como brasas prendidas
Brasas que acarician como fuego ardiente
desatando por completo mi fuego
el fuego de mi pecho herido, que posee luego a mi vientre
tu calor me estremece y me empuja a desearte
como deseo tener tu vida en un instante previo
como suelen tenerlo esos fieros amantes …
Desearte, ¡Ah! vida mía, desearte es lo que más hago
aprisióname a este deseo o recórreme con tu hiel
Fina amargura que enlaza mi alma
como enlazas tú, mis piernas a tu cuerpo
tomando mi cintura como paral de viento,
vierte toda tu esencia en mí, quémame !
Arrastra a mi vientre a tenerte, sentirte
y amarme una vez más …
Hazlo ahora y después te vas

Nuestros padres que nos protegieron con la idea de preservar nuestra inocencia nos enseñaron a la vergüenza, aquellos que temieron nuestro cuerpo cambiante y nuestra creciente curiosidad nos enseñaron el desprecio.

(“Creo en las políticas más que en los hombres y mujeres que hacen política, los políticos somos anécdotas, y el cementerio está lleno de políticos que alguna vez se creyeron su propia anécdota” Martín Redrado. Político argentino).
Está usted siendo ninguneado por sus amistades para eventos sociales? Su familia usualmente “olvida” invitarlo a alguna fiesta de cumpleaños o barbacoa de domingo? Hasta tu esposa e hijos te excluyen de los paseos familiares … mmmm, te puede estar invadiendo cualquiera de estos causales y no te has dado cuenta: