No esquives tu hombría de mi ser
átame despacio a tu silueta,
apriétame con el calor de tus manos como brasas prendidas
Brasas que acarician como fuego ardiente
desatando por completo mi fuego
el fuego de mi pecho herido, que posee luego a mi vientre
tu calor me estremece y me empuja a desearte
como deseo tener tu vida en un instante previo
como suelen tenerlo esos fieros amantes …
Desearte, ¡Ah! vida mía, desearte es lo que más hago
aprisióname a este deseo o recórreme con tu hiel
Fina amargura que enlaza mi alma
como enlazas tú, mis piernas a tu cuerpo
tomando mi cintura como paral de viento,
vierte toda tu esencia en mí, quémame !
Arrastra a mi vientre a tenerte, sentirte
y amarme una vez más …
Hazlo ahora y después te vas

Más allá de Pataya Beach, tres kilómetros y medio dentro de la caverna de Tham Luang, donde los jugadores del “Wild Boars” (Jabalíes salvajes), celebraban sus victorias como algo cotidiano, casi a manera de ritual, el milagro hizo historia... pero todo el proceso, el heroísmo, nos deja enseñanzas ... igual que los 33 mineros de Chile ...

“Sacame de esto Chele, sacame – me dijo con su rostro ya desfigurado aquel amigo – sácame de esto y salvame, estoy podrido por dentro, tengo el cuerpo lleno del más letal de todos los venenos”.
Mi nombre es Diang -Xiao-Ping-Ah, no hice esto por vocación, sino por necesidad …