
Equilíbrame tú que me conoces bien
que sabes cada detalle
de mi corazón y mi piel ...
rózame con tu mirada,
descubre mi ser,
ilumíname con tu amanecer.
No dejes que se vaya mi alma detrás del ayer
que tan vacío ha quedado
sin la miel de tu cobijo y tu abrazo fijo…
Acaso no has notado
que la vida se va,
abriendo y cerrando signos, historias,
asentando vidas prohibidas.
Equilíbrame con tu solvencia,
que descubres cuando me amas
cuando divulgas mi ser como libro abierto
expuesto a la censura, a críticas y dudas,
¿Cómo me expongo al amarte?
Al mostrarte cuán importante eres para mí…
Equilibra mis arrebatos, mis miedos y deseos,
porque solo contigo se ser quien soy,
solo contigo mi ser salvaje se luce,
con tus manías mi espíritu fluye
y se transforma,
en centro y fin de tus deseos y plenitudes.
¡Porque conmigo eres tú!,
desinhibido, imponente, varonil,
orgulloso y sexy, insaciable al amor.
Mi amada Mercedes (Benz):

Mirá bicho, yo sé que es lo mismo de siempre esto que te espicho, pero este país es de malandras un nicho, todo lo que digas quedará en entredicho, y hasta tratarán de hacer verdades de mentiras que nunca has dicho …
Todos conocemos la historia de Robinson Crusoe (o deberíamos), náufrago por la gracia de una tormenta y rescatado por la gracia de Dios luego de vivir solitario en una isla durante 28 años, 2 meses y 19 días.