Me fascinan tus besos,
fundidos con los besos míos...
Perderme en tu aliento
como en un suspiro, y así sin miedo
resbalar por tu piel...
Tu besándome toda,
yo devorando tu dulce miel....
Llegando a la cumbre de tu éxtasis,
el lugar preciso donde logro perderte...
perderte completo en lujuria y pasión
abrazando tu piel con fuego de amor...
Qué bien se siente tenerte en mi boca...
Causarte esas cosas que me vuelven loca...
Sentir como explotas y te inundas en mí,
Permíteme, extasiarme en ti …
dame un momento para satisfacer mis dudas...
cuánto placer te causa tenerme desnuda?
Es como en un “Big Brother” concebido en la más febril fantasía de George Orwell, los salvadoreños somos vigilados, espiados, señalados, apuñalada nuestra privacidad a diario y sistemáticamente.
La diferencia es muy sencilla de distinguir, los borrachos de popularidad, necesitan tener su legión de aplaudidores, así como lo velorios antiguos tenían sus plañideras, o sea aquellas señoras a las que pagaban, simplemente por llorar, aun sin conocer al difunto … es igual

Yo nací y crecí en la humareda difusa del incienso del nacionalismo católico, lleno de muchas tradiciones, costumbres … iba a decir normas de “buen vivir” pero hoy eso cualquiera lo ocupa, en fin … coleccionando gradas para construir mi escalera al cielo.