
Un amanecer contigo
sería una mezcla de piña colada,
vino y agua salada…
Porque eres sutil y salvaje,
sensible y rudimentario, fuerte y cruel…
Pobre de mí que al verte suspiro,
con una sonrisa de tus labios muero…
Déjame mirarte como ayer,
amarte, como te amo desde la primera vez
que vi tus ojos y el color de tu piel…
Dime que soy tu primera vez,
porque en algo lo he de ser…
Tu primer amor de ayer,
Tu primer infidelidad no cumplida,
La primera que esperé por tanto tiempo
que me pudieras ver.
La primera que te dice que te ama y que no puede ser….
en algo dime ¿soy tu primera vez?
Tú, besos fríos, delicioso manjar…
Te quiero mío, aunque tenga que pecar…
Linda Napolitano era una típica ama de casa que vivía en Manhattan con su esposo y sus dos hijos. Pero todo cambió el 30 de noviembre de 1989, cuando afirma que tres criaturas bípedas grises la secuestraron en su apartamento del piso 12.
Es exactamente lo que un hombre como yo
no necesita
la negación de mis afirmaciones
el “nunca jamás” de las condiciones
de mi madre:
Machete estate en tu vaina, o protegete las piernas con polaina, si vas a soportar el aguacero con boina, o meter la pata de la manera más zaina …