
La primera cita había sido perfecta. Como en esos sueños en donde cuando ponés el pie, aparece el escalón. Esas cosas que ocurren siempre del modo correcto. Los dos venían de experiencias espantosas, de conversaciones vacías en citas que no tenían sentido y no habían llegado al encuentro con expectativas.



Estos son testimonios interesantes, divertidos, “levemente” retocados de alumnos de 3os y 4os grados, dando una opinión escrita acerca de sus profesores y profesoras (como se dice en el nuevo dialecto Bolivariano, idioma oficial que se habla en las esferas gubernamentales del país).
Tenía 21 años de edad, cuando con mi grupo de amigos nos fuimos a pasar unas vacaciones a la playa. Íbamos con el Gordo Chute, Gonzalo y el Fer, en el carro de este último.