La vida es así, la repuesta adecuada siempre tarda siglos en llegar, es impuntual, entonces nos retorcemos el cerebelo diciendo …”por qué demonios no respondí esto en el momento en el que ella me dijo aquello ?”
A Usted
la tengo amarrada a mis anhelos
a mis ganas de sentir
a mi imperante, insustituible, indispensable, caótica y urgente
necesidad de una mínima muestra de afecto ...

A manera de resumen
comunico que estoy
contando cuanto falta para que hoy …
deje de ser hoy …

Me parto en partes, punto y aparte. De un todo sólidamente integrado me convierto en piezas inútiles por si mismas y más inútiles aun a la hora de tratar de rearmarme …
Tengo un gato que asumo como amigo, medio loco,
maullando en mi tejado. Jilgueros y gorriones que me anuncian
el amanecer en fa y si bemol respectivamente, aunque el
gorrión desafina cuando amanece de mal humor…
Tu ausencia de palabras, repuestas en monosílabos, tus breves conversaciones y tus largos silencios eran indicación de algo … y yo ya la veía venir desde lejos
Desde un inicio, las tarjetas de crédito ..(si !! ese instrumento de tortura), no se fabricaban en plástico … podían ser tokens, monedas de metal con sellos de quien expedía la tarjeta, fibra, papel, hasta que aparecieron las primeras “tarjetas de crédito de plástico” que damos por entendido, es el verdadero nacimiento de este elemento de destrucción de la economía doméstica salvadoreña.
Vení, te cuento, contame, dada la buena aceptación de la primera parte de este post, tal como amenazamos …. Vamos con una segunda, y aún así es una minúscula parte del infinito de preguntas que aún no hallan su repuesta …

El escenario político salvadoreño, hagamos de cuenta, es un restaurante chino. Está lleno, repleto de gente, todas las mesas ocupadas, es lógico, todos los salvadoreños sabemos que el país se va la mierda, pero queremos ser los primeros en enterarnos, a donde mierda va ?