
Te miro mirándome
y tú sabes perfectamente bien
que miro que me miras cuando te miro.
A Usted
la tengo amarrada a mis anhelos
a mis ganas de sentir
a mi imperante, insustituible, indispensable, caótica y urgente
necesidad de una mínima muestra de afecto ...

A manera de resumen
comunico que estoy
contando cuanto falta para que hoy …
deje de ser hoy …

Me parto en partes, punto y aparte. De un todo sólidamente integrado me convierto en piezas inútiles por si mismas y más inútiles aun a la hora de tratar de rearmarme …
Tengo un gato que asumo como amigo, medio loco,
maullando en mi tejado. Jilgueros y gorriones que me anuncian
el amanecer en fa y si bemol respectivamente, aunque el
gorrión desafina cuando amanece de mal humor…
Tu ausencia de palabras, repuestas en monosílabos, tus breves conversaciones y tus largos silencios eran indicación de algo … y yo ya la veía venir desde lejos

Toda ciudad encierra, relatos, mitos urbanos y hechos históricos, reales, sucedidos hace tanto tiempo, que terminan convirtiéndose en leyendas. Barracas, es un barrio del sur de la ciudad de Buenos Aires, allí se encuentra aún hoy, la “Casa de los Leones”.
Emilia, veinteañera, con la cabeza llena de sueños, estudiante universitaria y alma libre, vive de pronto encadenada a los libros, un trabajo a medio tiempo en la farmacia de la colonia, y en el resto del día, cuidar a su abuelo Jonás.

Historias tradicionales del cristianismo enlistan miles de mártires cristianos, pero la comunidad de cristianos en Roma, no alcanzaba los 2 mil habitantes en época de Nerón. Existe muy poca evidencia histórica para tales afirmaciones. En el transcurso de 300 años solamente hemos obtenido evidencia de siete u ocho persecuciones, y estás generalmente ocurrieron en las provincias. Y aun así solo tenemos un puñado de nombres.