El enamorado, despechado y abandonado, aquel que entregó su vida por amor y espera en vano el regreso de quien se fue, el que masculla versos y canciones sin sentido sin sentido y entabla pláticas con el cielo falso, mira fotos viejas y se pone a llorar …

Con motivos de mi conocida arrogancia, prepotencia, alta estima de mí mismo y presto a acercarme a los sesenta años, poseedor de todo el dinero y los recursos que se necesitaban, decidí perpetuarme, darme continuidad inmortal y crear (o sea no crearlo yo, sino que darle a un grupo tecnológico importante y avanzado) la tarea de crear otro yo.


De más está decir que no creo ni en la buena ni en la mala suerte: Si creo que somos la causa de todos nuestros efectos. Lo que equivale a decir, que nosotros mismo producimos la base de hechos para que nos suceda, todo lo que nos sucede …

Cualquier arquitecto, estudiante, conocedor de cultura general, si se le pregunta que nombre a un arquitecto famoso, lo más probable es que le diga Frank Lloyd Wright.