Aleluya! Albricias y enhorabuenas! He descubierto que entre mi caudal de defectos múltiples, tengo un punto a mi favor, no soy ningún superhéroe, pero tengo visión de Súperman.
Y esa vista me sirve, no para desenmascarar malhechores ni perseguir a Lex Luthor, sino para analizar seres humanos con tan solo mirarlos.

Aleluya! Albricas y enhorabuenas!
Me basta echar una rápida mirada para diferenciar al sincero del hipócrita, al honesto del tramposo, al amigo de verdad del amigo circunstancial. Puedo distinguir al discreto del charlatán, al que empuña la rosa del que empuña la daga (que posteriormente como es lógico clavará en mi espalda) mi súper visión es tan efectiva que puedo diferenciar al ser humano del motorista del bus, al civil del gorila, al ocre del mediocre, al honesto del político, al trabajador del ocioso, al humilde del gerente, al vendedor del cliente, al menos delincuente del mas delincuente hasta llegar a su sensei ... o sea, algún gobernante.
Puedo distinguir al músico verdadero del reguetonero, el "que hace" del que dice que "va a hacer", el habitante de Liliput de los sobreranos hijos de puta .. y conexos, los arrebatos de amor y los vendavales del sexo, todo lo que sé de todo lo que me invento, al fino del cochino, al mal hablado del malhabido, al cerdo del cretino ..

Puedo con una simple mirada detectar al estafador entre la gente de buenas intenciones, al asesino entre los inocentes, al torturador entre sus víctimas, al demagogo entre sus escuchas, al suicida entre la muchedumbre, al ostentoso entre los que tienen sus pies en la tierra.

Pero no se si tan aleluyas, ni albricias ni enhorabuenas también mi vista de Súperman me permite, mujer de mi vida, detectar tus mentiras en medio de tus verdades, tus “te quieros” sinceros entre un mar de “te quieros” circunstanciales, tus dudas entre tus verdades, tus certidumbres entre tus incertidumbres, tus ganas de abrazarme entre tus parquedades, y tus palabras de amor entre tus múltiples silencios.
Creo que definitivamente nada de aleluyas, ni albricas, ni enhorabuenas, mi vista de Súperman ya no es un súper poder, es una verdadera desgracia… me permite ver demasiada realidad y me está asesinado la fantasía…
Señor .... no me podrías volver un poco más miope en ese aspecto?

El estudiantado de los setentas, en toda América Latina, estaba en ebullición, era revolucionario por imitación y en pocos casos por convicción, prueba de ello es que pocos de sus líderes pasaron a planos mayores.

Martin era uno de aquellos a quienes (los que nos quedamos) llamamos hermanos lejanos (a los que se fueron).

Siendo infantes, niños indómitos, peludos, medio hippies y rebeldes de los 70s, alguien nos inculcó en nuestra mente infantil la idea de que cada vez que sonábamos la nariz, estábamos expulsando neuronas, y que debía tener cuidado porque tenía un número limitado de neuronas con las que trabajar … tal vez por eso, crecimos tan descerebrados ….