
Hay figuras del espectáculo, en ciernes, que se recontra esfuerzan para que los reconozcan en las calles, y poder sacarse fotos, firmar autógrafos, media vez alcanzan el estrellato … si te he visto, no me acuerdo … se vuelven invisibles.
Yo te encontré exactamente en el punto donde estaba perdido, dos cuadras más adelante de mi soledad, y debí pasar de largo, a sabiendas que algo como tú y yo solo podía funcionar … mal.
Uno de los empleados del taller, Bermúdez, pidió para irse dos horas antes. Eran las tres y todavía le faltaban por cambiar cuatro bujías.