Querido Baldomero:
Perdóname si no te he escrito antes, pero debo de serte sincero, no he tenido mucho ánimo de tomar el lapicero y hacerte llegar nuevas mías, porque de hecho no hay nuevas…

Estoy pensando seriamente, porque me hace mal, porque me duele, porque me obligas a usar máscaras, y aparecer sonriente, digo ..estoy pensando seriamente dejar de quererte.


Se llamaba Sebastián, Nicolás y Pedro y eran trillizos por unanimidad, era prácticamente imposible diferenciar el uno del otro.

Japón, un país magnifico y sobre todo bellísimo en cuanto a tradición, educación, cultura, siempre tuvo, y aun más en la época Imperial (varios períodos) una marcada tendencia a dejar en tercer y cuarto orden, el rol de las mujeres …