




Eres tu, esa silaba perfecta cuando te acercas.
Rapido llegas a la pentasilaba donde me encantas y me descubres.

Tu y tus armas en perfecta combinacion , con estrategia de pasion natural haces todo para que vaya
cayendo una vez mas entre tus manos,
rendida en voluntad, desesperada de deseos ante ti, dejandome llevar con el ritmo de tus tretas, envueltas en caricias y locura de besos.

Si señores … hay que invadir New York, con fusiles, para destruir la Casa Blanca!

“Dios... – me dije – este es el inicio del verdadero infierno.” Noche del 24 de marzo de 1980, cuando por teléfono me comunicaron el asesinato de Monseñor.
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—English? Inglés?— balbuceó Julián el Diestro, ante el enorme y muy europeo visitante, recién desembarcado en Comalapa, a plenas diez de la noche, para quien lo habían contratado de traductor de francés, idioma que dominaba a la perfección, tras estudiar 6 años en La Sorbona.