
Me parto en partes, punto y aparte. De un todo sólidamente integrado me convierto en piezas inútiles por si mismas y más inútiles aun a la hora de tratar de rearmarme …
Puedo que el modelo tenga ya sus años, y sea difícil encontrar o reemplazar sus partes, repuestos no hay, para corazones de varones, que todavía funcionan a pistones …
Y quieren, aman, y saben querer y amar … como antes.
- Lo siento caballero, pero todo eso hoy lo reemplaza un “chip”.
Y no hay tal aglutinante, para cada pieza de este rompecabezas que soy …
Soy todo menos capaz de borrarte, gustarte, llamarte, abrazarte, explicarte, una inútil pieza de descarte …
Todo eso y nada ….
solo me destrozo en trozos
me despedazo en pedazos
me trazo en retazos
y aparte
me parto en partes …

Ocupo un espacio terciario, y no uno vital como antes, nada tiene sentido cuando todo el sentido sigue los pasos de tu camino, camino que enfoca y rumbea perpendicularmente opuesto al lugar donde estoy, es fácil, sin ti, muero mañana … o probablemente hoy.
Por qué se llama ausencia el tiempo de no verte? Soledad le llaman pero es llanto y nada más.. Cada día se prolonga la distancia del camino de tu regreso hasta hacerse eterno …. Cómo eterna se hace mi nostalgia y distante mi destino de tenerte …
en mis brazos
y morirme contigo
Añoranza, nostalgia, ausencia, melancolía, morriña, saudade, soledad, tristeza ….
Todo eso y nada ….aparte
de que me parto en partes …

Si a cada mentira al mentiroso le creciera la nariz como a Pinocho, el mundo estaría lleno de narizones. Es que si el cuento de Collodi se hiciera realidad, imagínese cuánta naricería larga desbordaría nuestro sub mundo, nauseabundo, hediondo planeta de tramposos, mentirosos, farsantes políticos.

El líder de “Nirvana”, Kurt Cobain apareció muerto en su casa de Seattle el 8 de abril de 1994

Mi adolescencia fue una larga historia de remedios contra el acné. Pero de la misma forma que si ensayé casi todas las fórmulas para que no me salieran barros, puedo asegurar que intenté absolutamente todo para que apareciera la barba. Acudimos hasta la fórmula del desesperado: ceniza con abono de gallina.