
Ya dejé de ser yo
para pasar a ser nadie …
El tiempo de vencimiento
de aquel amor que juraste era eterno
llegó
A pesar del juramento dado ante juez
y ante el Altar
Todas tus palabras reducidas a nada
Ignominia
Maltratado y peor desechado
que el pobre perro
que se lame las heridas de su sarna
tras ser echado a patadas de su propia casa
Torpedeado y hundido en el mar de la indiferencia
náufrago en la isla de la incoherencia
exiliado
desterrado
sin una palabra a nivel de explicación
por lo menos el consabido
y siempre mentido
“no sos vos, soy yo”.
Públicamente humillado
degradado
condenado al olvido
sin amor
sin afecto
sin una lágrima solidaria
Ignominia
Y sin un puto
manual de instrucciones
que me explique …
… como se vive tan solo
con los dedos repletos de caricias
y lleno de tanto amor
a partir de hoy …

Buenas tardes Mariela, cómo estás? Sé que no nos conocemos mucho, solo de vista … no esperaba que asistieras a la cita, pero es lindo encontrarte acá. Me alegra que hayas venido. Siempre tuve...una cierta atracción por vos.
"Lo fusiló", "lo ajustició", "lo aplastó", "fue un misilazo a la portería", "cuerpo a cuerpo", "la Batalla del departamento de Santa Ana" (así los oí llamar al Metapán – FAS), "gladiadores", "lo vapuleó en la refriega", "velan sus armas", y por supuesto, estamos hablando de fútbol.

Molly Brown
La sobreviviente más famosa del Titanic, la socialité y filántropa de "dinero nuevo" Margaret Brown se hizo conocida como "la insumergible Molly Brown" (la que le presta el tuxedo del hijo a Di Caprio en la pelìcula)
Hubo un musical de Broadway basado en ella y, más tarde, una película protagonizada por Debbie Reynolds. La noche del hundimiento, después de ayudar con los esfuerzos de evacuación, se subió al bote salvavidas 6.