En el ángulo noroeste de mi habitación, en diagonal a mi cama, hay una cámara de vigilancia de marca Panasonic. Es negra y persistente como un remordimiento; sigilosa y entrometida como una suegra que sospecha algo; memoriosa y tosca como una elefanta.

Se le llamó "La Gran Guerra", bajo el concepto, bajo la idea absurda, que al resolverse todo en lo que sería una enorme guerra se evitaría que jamás hubiera otra guerra.

Hago lo mejor, realmente lo mejor que puedo ....
—Buenas noches — me dijo la robot fosforescente que apareció en mi habitación una madrugada del siglo XXI — lamento asustarlo, soy de Ganímedes, estoy en misión de exploración.

Mi nombre es Felicia, quiero que me conozcan, soy una mujer normal, nunca me he puesto el buzo amarillo de líder, no salgo del pelotón que sigue a las que encabezan la carrera, pero tampoco llego de última …

Ya dejé de ser yo
para pasar a ser nadie …