
Apreciado Santo Padre:

Ha llegado el momento donde mi sonrisa se perdió en la costumbre
y en el profundo silencio, se fue acomodando el desencanto

Félix, amigo de años, se me acercó en la pequeña reunión de amigos que se había organizado en mi apartamento con motivo de mis 42 años, y me entregó un paquete pequeño en papel metálico …
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Cualquier cosa te llamo! – levantó la mano el amigo al despedirse …

Tengo un gato que asumo como amigo, medio loco,
maullando en mi tejado.
Resulta, que como lo hemos postulado varias veces en este blog, hemos vivido equivocados, y en el caso de la Antigua Roma, todo es por culpa de Hollywood … básicamente.