Poco a poco, aunque no nos enteremos, los últimos vuelos espaciales que van quedando se parecen más al Arca de Noé que a una Estación Interespacial.

Nuestro país es el espejo de nuestras miserias y nuestras grandezas. Es la cara y cruz de lo que somos. La cara que mostramos y la cruz que llevamos. Las dos caras de la moneda. El coraje y la cobardía. El héroe y el traidor.

Éramos de los más cuadrúpedos y felices, homínidos de cuarta categoría que nos apareábamos una vez al año para efectos de procreación … nada más!
Diputados, juristas, psicofármaco, analistas
Caudillos, rebaño, corderos, sindicatos
Ministros, siniestros, buseros, onanistas
llenan la pantalla de la tele y entrevistas

«El castellano es el idioma común que nos desune» (Jorge Edwards Valdés. Crítico literario. Chile)

Paso al último de mis relatos olímpicos, y cierro mucho las fauces hasta Tokio 2020, y lo hago con uno de los relatos más impresionantes y no resueltos de la historia de los Juegos Olímpicos.