
Apreciado Santo Padre:
A estas alturas, Su Santidad ya ha debido planificar bien, aunque no nos lo haya hecho saber todavía, su viaje a estas nuestras cuscatlecas tierras, para la gran celebración de la Canonización de nuestro Obispo Mártir Monseñor Romero, nos llena de orgullo esa visita y además, no podemos negarlo, un dejo de preocupación …
Porque a menos que usted, hincha fanático del “Cuervo” y no del tequila, Santo Padre, sino de los “Santos de Boedo” haya venido para la gira centroamericana de San Lorenzo de Almagro de 1984, donde barrieron con cuanto equipo chapín, catracho, salvadoreño y tico se les puso enfrente, algunas cositas de nuestra tierra … le pueden sorprender.



Ya lo estamos esperando, sin fecha aún, para esta fiesta de canonización de San Romero de América, pero consideramos prudente adelantarnos a algunos “detallecitos” en el tiempo …
Total, el tiempo ganado, no es tiempo perdido …
…y el tiempo perdido hasta los santos lo lloran.

Nos quedamos hablando del grave problema de la escasez de asientos y la abundancia de bolos en los cócteles, las estimadas señoras y señoritas que poseen un buen busto y lo “presumen” (como se dice ahora aunque no tenga nada que ver) terminan con un chorro de baba en el escote de tanto borracho que les pone la cabeza en el hombro … nasty!

Yo era un perrito de color negro con parches blancos en todo mi cuerpo, fui secuestrado o quitado por unos niños de una camada de 6 perritos que habíamos nacido en plena calle. Me acobijaron en una casa donde era la atención de los niños y los padres, recuerdo que fue una discusión cuando quisieron ponerme un nombre, salieron a relucir nombres de emperadores romanos, reyes, artistas, políticos, al final me pusieron un nombre desconocido y creo que hasta inventado, desde entonces soy conocido como “Blandin”, todos me llamaban por ese nombre: “Blandin”.

Si Jesús volviera a casa, su casa, su tierra natal, el día de hoy, descubriría que su origen judío, torna compleja su posición.