

- Henrietta! Por amor de Dios! Te ha poseído Belcebú acaso, esposa mía? - Gruñó el Duque de Soretel al ingresar a su recámara y encontrar un hombre con su cabeza hundida en los frondosos senos de su esposa ...
- Querido mío Jean Francois, me está auscultando ....


No es que pueblo chico siempre sea infierno grande, sino que el más grande de los infiernos … se enciende en los pueblos más pequeños, por el incidente más chiquito.
