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Entonces, de una sola vez, desaparecieron, de la vista del gentío de la calle ...se esfumaron ...
 
 
 
Tal como sus nombres, asentados en Alcaldía y bautizados en pila bautismal, eran Nadie y Ninguno, en su más fiel encarnacion del Nombre.
Ninguno era irreconocible, entre todos los "ningunos" ,trabajadores de diez horas diarias y diez sueldos mínimos al año, lo justo para un pan, una Maruchan, y listo banquete!
 
 
 
 
 
sopa
 
 
 
Solo, pero sobrevivía ...
 
 
Nadie era una mujer pequeña y etérea, difícil de distinguir, de reconocer, entre la multitud de Nadies y Ningunos que constituyen el 95% de la población mundial.
Sin familia, sola, trabajadora leal y silenciosa ...
Pasaba comprando un par de cosas al Mercado, después del trabajo,para cenar, y por si acaso llegaba alguien, que generalmente, nunca llegaba. 
 
 
Sola ... pero sobrevivía
 
 
 
 
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Esa tarde, caminaba Nadie, medio inclinada, hacia delante por el peso de la bolsa del mercado, alzó su vista del suelo, algo la impulsó y miró a Ninguno frente a ella ...
Tenia la mirada triste, tenía ojos de mujer opaca, grises y su mirada cansada ...
Ninguno tenia ojos de fuego, pero al extender su mano en inequívoca actitud para ayudarla con la, bolsa sus ojos tornaron a un púrpura suave, confortable ...
 
 
 
 
 
 
nadie
 
 
 
 
 
Idéntico color tomaron los de Nadie, extendiendo la bolsa con una sonrisa ...
 
 
 
- Te he estado buscando toda mi vida 
- Menos mal - contestó Nadie.
 
 
 
 
Entonces, de súbito, desaparecieron, de la vista del público ...se esfumaron ...
La gente no notó su ausencia, ya que de hecho ni siquiera habían puesto atención a su presencia, ahora eran dos personas solitarias menos en el mundo ...
 
 
... aunque eso no preocupaba a Nadie ni a Ninguno.
 
 
 
 
 
 

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