
“¿Que más pedir? Con tu amor,
mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro
y el cafetalito en flor…” (Alfredo Espino “Un Rancho y un lucero”)
Quiero que cese tu inquisición punitiva sobre mí, te ruego, instigo, suplico que dejes de zaherir, mi ser de forma tan pero tan vil …

La Patria se deshace en chirajos, cada uno se queda con su retazo, ordeñan la vaca hasta vaciarla de leche y luego nuestros “muy intelectuales políticos” pregonan: “No soy culpable, esto es solo persecución política.”
Siempre, desde niño, me dijo mi madre, y tiendo a creer que tiene razón “vos sos medio pasmado hijo, parecés inteligente, y de hecho lo sos en algunas cosas, pero en otras cuestiones más prácticas, sos bastante torpe”.

La Real Academia de la Lengua desde hace tiempo, viene trabajando en la idea de una reforma Siglo XXI de la ortografía castellano o española,

Después de la abolición de la esclavitud en USA, por la proclama de Abraham Lincoln, pasarían años hasta que la Decimoquinta Enmienda, aprobada en 1870, estableciera que los Estados no podían impedir votar (entre otras cosas) a un ciudadano en razón de su raza, color o condición anterior de esclavitud.