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Ánimo muchachos – voceó el Ing. Redondo – siento oxígeno, percibo una entrada de aire, no debemos estar lejos.

En la sala de espera del oculista, Gutiérrez comenzaba a desesperarse, era natural en él, el mundo le parecía cada vez más inverosímil y menos tolerable, desde que le habían detectado esa terrible miopía que le socavaba todo contacto con el mundo exterior.

Han pasado 61 años. Acababan de ganar, el día 5 de febrero, el partido contra el Estrella Roja de Belgrado , el partido no fue fácil. Habían llegado a Belgrado con tan sólo un gol de ventaja después del partido en casa, lo que no era usual para ese Manchester United.