Romeo y Julieta sí existieron, pero no eran italianos, sino que vivieron en la India y se llamaban Malava y Malati.

Algunas eran realmente horribles; otros eran gobernantes hábiles, tal vez vistas menos favorablemente por acciones que la historia considera injustas.

No te faltan arroyos para juntar la fuerza de un rio ni ríos para proclamar la serenidad del mar ...
La señorita se llamaba Amanda, tenía el pelo largo y recogido en una cola de caballo. Llevaba una mochila pequeña en la espalda. Pasó llorando por el andén izquierdo de la estación del metro, y de las diecisiete personas que cruzó en el camino, doce la escucharon llorar claramente, porque no era un llanto contenido; era un desahogo ... desgarrador.

Estos son los momentos en que los salvadoreños deberíamos serenarnos, apelar al sentido del humor y tomarnos la situación del país más relajados, sin desesperación, sin Los Chorros desesperantes, ni los tres carriles que nadie entiende, mientras los policías de tránsito y gestores se afanan dándole duro a los pulgares mientras WhatsAppean y se aplican un sonoro soplido de viento en los Del Granjero, mientras el tráfico está dado vueltas, puesto al revés.

India se había clasificado para la Copa del Mundo 1950 como el mejor equipo de Asia, y estaba supuesta a integrar un grupo con Italia, Suecia y Paraguay.