
No se complique, ni replique, no se pique, si ya salió su nombre en el ticket, vaya buscando su propio tabique, no se achique Don Enrique ...

De nada me sirve esta noche saber que
hay derroche
de ovnis sobre Moscú


De pronto usted aparece, resplandece, pone luz al día y me ilumina la existencia …sin previo aviso ni anestesia, en medio del caos laboral o en medio del tráfico, de planillas, expedientes pendientes o semáforos eternamente en rojo que nos dejan ventanilla a ventanilla …

Yo te di, o al menos intenté darte, todo de mi ... tu me diste nada.

“No es fácil ser adolescente en este país y en este siglo” – pensaba Edipo, tirado en la cama de un motel de Nueva York, pensando en un fortuito contacto sexual para más tarde ...

Tenía 21 años de edad, cuando con mi grupo de amigos nos fuimos a pasar unas vacaciones a la playa. Íbamos con el Gordo Chute, Gonzalo y el Fer, en el carro de este último.

—Señorita —le dijo Virginio al ver que desenfundaba la hipodérmica—: perdóneme,
pero si es con aguja, no quiero hacerme el examen.
(Este post fue escrito hace casi 15 años, cuando la vida y el nacimiento de mi hijo varón, me galardonaron con la medalla de padre … nunca lo publiqué, hoy, este día, cobra aun más, mucho más sentido).