
Sentir el deseo de tu piel
desnudándome con tu mirada

Yo era un perrito de color negro con parches blancos en todo mi cuerpo, fui secuestrado o quitado por unos niños de una camada de 6 perritos que habíamos nacido en plena calle. Me acobijaron en una casa donde era la atención de los niños y los padres, recuerdo que fue una discusión cuando quisieron ponerme un nombre, salieron a relucir nombres de emperadores romanos, reyes, artistas, políticos, al final me pusieron un nombre desconocido y creo que hasta inventado, desde entonces soy conocido como “Blandin”, todos me llamaban por ese nombre: “Blandin”.

Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.

Tuvo de todo, desde un partido empatado a la fuerza por incidencia del árbitro de Brasil Joao Etzhel Filho por motivos de odio político (URSS 4 Colombia 4) hasta el devastador terremoto de Valdivia, el cual tan solo 2 años antes (22 mayo 1960) arrasó con poblaciones enteras y la vida de más de 5000 chilenos, con una magnitud de 9,5 MW, es el más potente registrado instrumentalmente en la historia de la humanidad. °