
Yo soy, orgullosamente …. Telenofóbico, o sea me defino como un ser humano con un persistente, anormal e injustificado miedo (miedo?) a los teléfonos.

Plim, Plam, Plim, Zap !! Sonidos onomatopéyicos pertinentes, dos maletas, portazo, un segundo después ...silencio, fue el último beso, te fuiste. ya no soy yo de ti ni tu de mi.

Oh frondosa espesura de placer! Prólogo a las máximas sensaciones posibles, palpables, plausibles, profundas, predecibles pero nunca repetibles…. Vellosa hondonada que en el quiebre de las más deliciosas curvaturas, conduces al epicentro del estallido donde tantos hombres hemos perdido literalmente la razón, lo que equivale a decir, nos hemos descerebrado…
El padre del espantapájaros le heredó su puesto a su hijo espantapájaros, cuando su crucera de madera y relleno de paja y su saco viejo y grande y su sombrero raído no dieron más y sucumbieron al lodazal de una tormenta de Agosto.
- Hola que tal? Buen día!
- Bueeenos dias, como està usted?

Por más cruel que sea la distancia
por más fuerte que se vuelva la ausencia,
Por irreversible que parezca el camino,
aquí estoy pensando una vez más en ti.

Esto …si, el título lo dice todo pero debo hacerlo saber a manera de confesión: No soy realmente el fulano buena onda que a usted le pueda parecer …
No fue una novela de Julio Verne, aunque debió serlo … fue realidad y no cuento!
Alejandro VI tenía un amplio apoyo público y era capaz, diplomático y hábil, además de rico, hedonista y preocupado por las exhibiciones ostentosas. Si bien Alejandro al principio trató de mantener su papel separado de la familia, sus hijos (recordemos Pedro Luis de Borja, César Borgia, Juan de Borja y Cattanei, Lucrecia Borgia, Jofré Borgia, Girolama Borgia, Isabella Borgia, Juan Borgia, Laura Orsini y Rodrigo Borgia) pronto se beneficiaron de su elección y recibieron de su Padre una enorme riqueza.
Es un hecho que la aparición de la pandemia Covid- 19, ha alterado nuestras formas de comportamiento en todo aspecto, hoy podemos ocupar redes y estar en contacto con el resto de "encuarentenados", pero en el siglo XIV, en plena Peste Negra o Bubónica no había internet, y desde entonces altera todo, hasta nuestra forma de estornudar … y saludar.