
La primera cita había sido perfecta. Como en esos sueños en donde cuando ponés el pie, aparece el escalón. Esas cosas que ocurren siempre del modo correcto. Los dos venían de experiencias espantosas, de conversaciones vacías en citas que no tenían sentido y no habían llegado al encuentro con expectativas.


El ingeniero Tutti fabricó una máquina que podía crear cualquier cosa que empezara con la letra «N». Entonces la conectó y le ordenó, para testearla, que fabricara una navaja, que la metiera en un neceser y que la rodeara de neblina.

Mariluz y su hermanita tenían diecisiete y quince años. Y nada más en el mundo. De su familia original de cinco integrantes, ahora Mariluz era la mayor. ¿Cómo era posible que una adolescente de diecisiete fuese la más grande en una familia numerosa?

Debo ser sincero
yo ya no te esperaba …
Aunque no haya descolgado tus retratos
Ni guardado tus fotos
como es fácil darse cuenta …

(“El día que la mierda tenga valor, los pobres nacerán sin culo” Gabriel García Márquez).

Estar aquí entre tus brazos, es el aliciente ideal, viviendo esos silencios pendientes, hace que me conecte una y otra vez a ti, que no exista nada más placentero que sentir tus labios regalando besos, por mi piel, que hacen que tiemble de deseos por ti, mas que ayer mejor que antes.

"No es bueno hacerse de enemigos
que no estén a la altura del conflicto
piensan que hacen una guerra
y se orinan encima como niños"
Fito Páez