
La señorita se llamaba Amanda, tenía el pelo largo y recogido en una cola de caballo. Llevaba una mochila pequeña en la espalda. Pasó llorando por el andén izquierdo de la estación del metro, y de las diecisiete personas que cruzó en el camino, doce la escucharon llorar claramente, porque no era un llanto contenido; era un desahogo ... desgarrador.


—Estamos aquí reunidos para celebrar la… nuestro…
—“Cuarto” (susurró el vicepresidente).
—Sí, nuestro cuarto, eso, eh, nuestro cuarto… eh…
En la sala se sintió un silencio incómodo.
Lo único que espero de la tecnología y el desmesurado progreso es que se invente de una vez por todas la grabadora de sueños (SDR se va a llamar, que significa Sleep Dreams Recorder).



En los siglos pasados, muchos países han reivindicado ciertos platos y alimentos como auténticamente suyos. Por ejemplo, cuando pensamos en tacos nos viene a la mente México … y estamos en lo correcto, desde períodos prehispánicos, los comían como tal, para obviar el uso de cubiertos …

“El día que la mierda tenga valor, los pobres nacerán sin culo” (Gabriel García Márquez).