
Corría el año de 2008, un hombre de 57 años que vivía en Kasuya, Japón, soltero, minimalista, trabajador como todo japonés, creía que vivía absolutamente solo, en la más abyecta soledad … pero no era cierto.

(Mejor dicho, cuando dejen de sangrarte los traidores asesinos del ocaso …).
Un Gobierno es un Gobierno,
no es designio
de Dios, sino del pueblo.