Mi Sol brilla en el frío, que marca su ausencia , sabe como quemar así de lejos, ante la carencia permanente de su presencia , llenándo de su calidez cada poro de mi piel que lo espera.
Sabe dar su calor y ternura que me arrulla , en la tormenta de granizo que congela mis labios , ansiando su beso profundo de siempre.
Mi Sol es desafiante ,
se acomoda en el hielo que me rodea, en el vacío de noches y madrugadas ; pero aun así siempre brilla para mi.
A lo lejos siempre aparece , en medio de la nada,
en esa distancia ,que lo hace imposible en el tiempo de invierno.
Sabe como meterse entre el silencio de una habitacion ,llena de tanto y vacía de todo. Y acomodarse a mi lado para invadir mi frío con su calor.
Sabe colarse en mis sueños cada vez más ansiosos de encontrarlo, caminando en alguna esquina del beso travieso con sabor a un te necesito, trascendiendo a una entrega y arrebato de esos que devuelven vida.
Mi Sol brilla en las eternas madrugadas , sabe como encender el calor de mi piel, abre mis piernas y acelera los deseos que llevan su nombre, grabado en lo más profundo de mi , como el mejor de mis deseos.
Mi Sol avanza en silencio , no hace ruidos porque sacude pasiones en medio de multitudes.
Mi Sol en mis inviernos llega y se queda en mis tardes nubladas, esas que conducen a noches inesperadas , donde se deja atrapar fácil en el ritual de caricias.
Mi Sol aparece en inviernos, veranos , otoños y primaveras , lo curioso que tiene que las madrugadas las quema con pasión, desarma las corazas con esa sonrisa que cautiva,
y se atreve a quedarse atrapado en los besos , esos interminables que parecen salir de un cuento imposible
Mi Sol en conclusión, brilla en los inviernos que año con año , han estado atrapados en mis pensamientos y
que van en el silencio de nuestros tiempos de espera.
Por eso mi Sol brilla y brillará en mis interminables inviernos.
La actual gestión, a punto de cumplir dos años insufribles, plagada de ejemplos de uso indebido de los recursos para la autofanfarria y promoción de su Presidente y equipo de Gobierno.
Antes llorábamos al pelar una cebolla, ahora lloramos al ver el precio que tenemos que pagar para comprarla.
La vida de Cristóbal Colón es fascinante, a estas alturas de mi mitad de siglo de vida plus cinco no tengo la más mínima idea si era un intrépido navegante (había navegado muy poco antes de su viaje de 1492), un audaz vendedor de proyectos utópicos (o sea, haría pisto vendiendo Lotín en estos días), o un farsante muerto de hambre que se rebuscaba (a veces, me inclino por esta última teoría) para ir pasándolo.