
Tu y tus armas en perfecta combinacion , con estrategia de pasion natural haces todo para que vaya
cayendo una vez mas entre tus manos,
rendida en voluntad, desesperada de deseos ante ti, dejandome llevar con el ritmo de tus tretas, envueltas en caricias y locura de besos.
Me tienes donde quieres,
como quieres, siendo tu presa
atrapada vencida y perdida por ti, temblando de extasis ,al dimimuto
contacto de nuestros labios y piel.
Eres el cazador de mis pasiones , en silencio que grita mi voz interior...
me declaro presa facil de tus caricias creativas, de tus coqueteos naturales, esos que haces sin darte cuenta, que me van cautivando y atrapando

Y es que eres tu ,
Esa mezcla de divino sol y cazador.
El cazador de mis ansiedades, de mis pasiones , de esos deseos insistentes
de querer vibrar en ti,
el que me vuela la cabeza con besos de altura, caricias de fuego, entrega entre lo eterno y lo incierto.
Eres el cazador divino
de mis sueños humedos, el protagonista permanente , sin intension de salida de mi serie de pasiones sin punto final.
Eres cazador de mis pasiones,
Que con sus armas, me vuela de este mundo. Y me apreta a la realidad dibujandome la sonrisa ,despues de ser vencida en ese acto, ritual tan propio que se llama hacer el amor!!
El 24 de abril de 1854, el alto y rubio emperador de Austria, Francisco José, de 23 años, se casó con Elisabeth Wittelsbach, su prima de dieciséis años, sorprendentemente hermosa, conocida por sus amigos y en la historia como Sisi. No era ella la destinada a ser la última Emperatriz de Austria, despojos de lo que fuera el Gran Sacro Imperio Romano Germánico.

Cuando soviéticos y estadounidenses se dieron la mano en lo que quedaba de Berlín, en 1945, con Hitler muerto en su bunker y tal cual reza el dicho, “muerto el chucho, muerta la rabia”, era muy pero muy poco, lo que estos “aliados” podían hacer en un futuro con mentalidades políticas tan dispares.

Por qué nuestro cuerpo toma sus propias decisiones sin siquiera consultarnos? Que acaso no somos parte de nosotros mismos? De donde y de cuando acá esta irreverencia de hacer lo que les da la santísima gana sin preguntar?