Me costó trabajo, en serio, me reventé el alma y dejé lo poco que quedaba de mí en el empeño, pero al fin lo conseguí, y después de arduas jornadas de mirar al cielo, logré capturar una nube…

Mis sentidos han reclamado esta madrugada,
en el mayor de los silencios,
el susurro de tu voz ..
Cuando alcanzo a ver el sol, a través del agujero que el tiempo implacable dejó en mi zapato, y me doy cuenta de todo lo inútil que ha sido el trayecto caminado, es entonces que me doy cuenta del éxito de mi fracaso…

Encuentro, vamos a ver … 50 minutos diarios de siesta que antes no tenía, 48 minutos (45 + 3 descuento) para ver un tiempo completo de futbol por la tele …
Hubiera sido eso, simplemente, una fotografía ínfima en el periódico, con un pie de página cualquiera, de los que hablan de cualquier conflicto empresarial o análisis financiero del país, porque ahí apareció, en finanzas, no en espectáculos ni en la lista de morosos ... no, en finanzas y negocios
Y me hubiera importado realmente un corno, es más, ni siquiera es una fotografía grande o relevante, chiquita no más, en medio de otro tanto de fotografías chiquitas, nada destacable, con un comentario de a saber qué problema, donde varios esgrimen su opinión, una foto .. mal enfocada para colmo, pero foto al fin ...

He soñado contigo esta madrugada
en ella te encontré, frente a mi

Te pido un imposible, algo raro,
eso que condenó nuestro deseo
al baúl del recuerdo prohibido
Preety interesting … dirían los gringos, usted, estimado amigo o amiga que se pavonea de haber aprendido sistemas binarios en bachillerato, y por eso estar en la disponibilidad de “crackear” el código de cualquier software o programa web … recuerde que usted estudió bachillerato en 1978, cuando todavía existía Earth, Wind and Fire y no existía una computadora en dos mil kilómetros a la redonda …

Es una práctica deleznable, que funciona recurrentemente en nuestro país desde hace 50 años e igual que el conejito de Energizer … it keeps going and going and going …
Alejandro Scopelli; Enrique Guaita y Andrés Stagnaro, formaron parte de la selección Argentina que ganó el Campeonato Sudamericano (hoy Copa América) en 1929.