Me costó trabajo, en serio, me reventé el alma y dejé lo poco que quedaba de mí en el empeño, pero al fin lo conseguí, y después de arduas jornadas de mirar al cielo, logré capturar una nube…
Tuve una nube propia, la cual podía llamar mía, lo que es muy diferente a decir que yo fuese su propietario. Para dejar tal punto convenientemente aclarado, les cuento. Fabriqué primorosamente una jaula con barrotes de alambre, lívidos, fáciles de atravesar en caso de que mi nube quisiera marcharse, no le puse barreras, pero decoré esta jaula y mi habitación con todo el esmero que nunca había puesto en nada para hacer que el entorno fuera agradable a mi nube… porque quería que se quedara, que se sintiera cómoda en su nuevo hogar, que nunca me dejara solo.
Al principio resultó bien, y hasta puedo decir que llegué a pensar que mi nube se sentía cómoda con mis cuidados, mis atenciones, mis mimos, y yo me sentía tan feliz, de hecho de ser un ser humano acostumbrado a no tener nada, de pronto tenía una nube.
Claro, las nubes van impulsadas y son transportadas por el viento, a veces vuelven, y no le hacen casi al movimiento de rotación de la tierra, y a veces se me escapaba, y la perdía de vista…
Y otras veces era peor, porque estallaba en nube de lluvia, de tormenta, con descargas eléctricas y saltaba de lado a lado de mi cuarto, y yo asustado, solo me cubría del aguacero y trataba de decirle palabras bajitas y susurradas como para apaciguarla, para calmarla…un poquito…aunque sea…
Y luego vinieron las ausencias, se marchaba mi nube de su jaula y me dejaba solo, días enteros, y yo me quedaba viendo la jaula vacía, mirando el cielo, pintando paredes de celeste para que cuando volviera sintiera que era su propio cielo.
Pero cuando regresaba siempre era nube de tormenta eléctrica, en sus breves visitas, siempre había aluvión, aludes, inundación.
Hasta que un día se fue y no volvió mas…
Desde entonces, estoy aquí, con mi mirada boba clavada en el cielo, esperando el momento en que mi nube, por fin…
Ponga sus pies sobre la tierra.
A lo largo de los siglos, desde antes de la predominancia de los Iberos (nombre que se les da a los nativos a las orillas del Río Ebro), la zona de Emporio, colonia fenicio/griega enclavada en el Mediterráneo al norte de lo que se llamó Barcino, Badalona y hoy Barcelona, fue desde siempre, una zona muy independiente de lo que pasaba en España (Hispania Ulterior) al sur oeste y Francia al norte.

Se nos casa el “Novedades”, el amigo de todos, un hermano de sangre más… y un perfil menos en Tinder, la banda de los “Espanta Evas” pierde a su último miembro invicto.
Usted se preguntará … si soy tan buen ladrón, como es que estoy preso ?