Pepe Parásito, pajarraco pterodáctilo, sanguijuela del neoclásico, huele a mierda y hiede a plástico, te sangra a lo jurásico, te pone trabas y mil obstáculos, te ahorca con tentáculos, pero al Jefe le da un ósculo, en el sitio más recóndito, cada día al crepúsculo …
Por una vez dame de beber,
la última gota de vida y placer
antes de morir entra a mi piel.

Circunstancialmente yo dejo de ser yo, me convierto en una bestia abyecta, ponzoñosa, un alacrán venenoso, sin la más mínima pretensión de dañar a nadie … y en realidad no daño a nadie, aparte de a mí mismo …
El burlón, bromista, el “enganchador”, el que goza metiéndole una mentira a “x” hasta que “x” se avive y se de cuenta que eso es imposible y todos se maten de risa … los que ejercen la tomadura de pelo como vocación ….

“Esta historia es real, porque me la he inventado de cabo a rabo”
(Boris Vian)
El sonido de las lágrimas que vierte Laura Arrosamena en Murcia, España es provocado por la noticia que le acaban de dar, el cáncer de su madre es irreversible, terminal y letal.

Semáforo rojo. Se junta gente que quiere cruzar, uno a cada lado de la Juan Pablo II. Enfrente también. El semáforo demora. A excepción hecha de los buseros, los semáforos les valen chonga y a los policías también les vale chonga que a los buseros les valga chonga …. Comienza a llover
Vendo, baratos y efectivos, higiénicos, sanitarios y asépticos, eficaces, sin efectos colaterales, ni dolencias secundarias, no producen jaquecas ni sudoración excesiva, no afectan el sueño y pueden ser usados por niños y mujeres en estado de embarazo, un par de productos novedosos para los salvadoreños en el 2017. Preservativos para los oídos y reconstituyentes de paciencia.

Danuta Danielsson es de pronto un nombre, que puede para usted significar nada, o poco, sin embargo un simple hecho de su parte, gesto de valentìa y rebeldìa, reivindicò su vida, su raza, su sangre ...

Si nos fuéramos a aquello de que las características morfológicas del individuo, definen su apellido, tal como comenzó todo esto, culturalmente hablando, yo debería haber sido pariente de un tal Martín Cabezón, que vive en Bilbao, España, ya que el tamaño de mi cabeza es superlativo.