
Su nombre es Victoria, y logra enloquecer al muchachito de esta historia, por cosas diversas …
Un agosto al azar de un 1951 cualquiera, llueve sobre Copenhague, es pasada medianoche y Lisaveta Stefanovich espera el relevo del ¨Komitern¨ que deberá trasladarle a una nueva misión, o tal vez al refugio seguro donde pasar la noche.
“Un día, todos los elefantes se reunirán para olvidar. Todos, menos uno” (Rafael Courtoise)

Y era lo que solemos llamar … “la novia de todos”, una mujer llena de sueños, cómo explicarlo sin decir la palabra? Realizaba trabajos nocturnos y no precisamente de enfermera en un hospital, alquilaba sus besos y vendía romances en camas de moteles y pensiones…
“Mirá Natalia, vos sabes como soy yo, que me conocés desde años de estar trabajando aquí en esta oficina de Gobierno, hemos visto pasar lotes de jefes, desde el finado Duarte que era una amabilidad de hombre, aunque le dijeran loco …

Lunes, miércoles y viernes voy a correr una hora, religiosamente. El hábito del deporte no ha sido una dificultad nunca en mi fluctuante vida deportiva, pero si un día, no corro por algún motivo, entro en una decadencia inmanejable de irregularidades que acaban con quince libras de más …
Si los alumnos de Comunicaciones no logran comunicarse, qué podemos esperar de los demás? Poco … o peor que poco … nada.

Hace 45 años todavía estábamos en el siglo pasado. Yo escribía canciones, tocaba en un grupo de Rock, trabajaba medio tiempo en un Blockbuster, todo valía la pena menos nada.

Esta es la nonagésimo séptima noche de un universo aproximado de 4000 noches y contando, que las yemas de mis dedos tratan de llegar al puerto de tu piel, en estas madrugadas frías y húmedas, cuando un abrazo es refugio, cuando una caricia abriga y amiga … sin éxito.