El enamorado, despechado y abandonado, aquel que entregó su vida por amor y espera en vano el regreso de quien se fue, el que masculla versos y canciones sin sentido sin sentido y entabla pláticas con el cielo falso, mira fotos viejas y se pone a llorar …

Con motivos de mi conocida arrogancia, prepotencia, alta estima de mí mismo y presto a acercarme a los sesenta años, poseedor de todo el dinero y los recursos que se necesitaban, decidí perpetuarme, darme continuidad inmortal y crear (o sea no crearlo yo, sino que darle a un grupo tecnológico importante y avanzado) la tarea de crear otro yo.
Luisa
Luisa fue mi primera novia, y el gran amor que yo sentí por ella tenía su fuente en el parangón que yo establecía entre nosotros, por una parte, y la pareja Supermán-Luisa Lane (de la historieta Supermán, de la que era fanático) por otra.

Es un mal hábito nacional, cada vez más arraigado, cada vez más de moda, criticar al otro … siempre al otro, nosotros, yo (en primera persona) … jamás tengo culpa de nada!
Se habrán fijado que por muy “pat e´chucho” que seamos, hay días que uno no quiere nada más que quedarse en casa a dormir o descansar o ver TV o Netflix o whatever …