

En agosto de 1919, Charles Ponzi en Boston recibió de un conocido en Italia un Cupón Internacional de Respuesta Postal. Estos cupones habían sido creados para manejar pequeñas transacciones internacionales.

El Salvador era antes la ciudad de “eterna sonrisa”, hoy somos el país del “eterno vamos de prisa”.
San Salvador era antes “Ahí nos vemos” y hoy “ya no cabemos” …

Con motivo de mi conocida arrogancia, prepotencia, alta estima de mí mismo y presto a acercarme a los cuarenta y cinco años, poseedor de todo el dinero y los recursos que se necesitaban, decidí perpetuarme, darme continuidad inmortal y crear (o sea no crearlo yo, sino que darle a un grupo tecnológico importante y avanzado) la tarea de crear otro yo.
La connotada y siempre mal nombrada asociación, que los salvadoreños llevamos en lo más profundo de nuestros intestinos, me refiero a la Sociedad Aglutinante de Políticos y otras Ocupaciones Sospechosas, más conocida por sus siglas, SAPOS …

El dato fue alarmante, lamentablemente cuando el Dr. Augusto Stownitz, en su laboratorio experimental de Richmond, Virginia, descubrió el número fatídico ya era bastante tarde ... Sin embargo, era cierto ...