

- Henrietta! Por amor de Dios! Te ha poseído Belcebú acaso, esposa mía? - Gruñó el Duque de Soretel al ingresar a su recámara y encontrar un hombre con su cabeza hundida en los frondosos senos de su esposa ...
- Querido mío Jean Francois, me está auscultando ....

El presidente de los Estados Unidos no siempre ha tenido gente que lo proteja. En los primeros años del país, mucha gente creía que la joven república democrática era inmune a la violencia política. La Casa Blanca estaba incluso relativamente abierta; sólo un policía y una secretaria se interponían entre el presidente y la avenida Pennsylvania.
Oscarito, era chiquito muy chiquito, vivía con su padre ( al menos así le llamaba él) que era muy pero muy viejito, y estaba muy enfermo … (al menos eso decían en el pueblo, la verdad nadie la sabía).