Nosotros, salvadoreños, solíamos ser, según decía Roque Dalton, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, los que repararon la Flota del Pacífico, los que sembraron maíz en plena selva extranjera, los que construimos el canal de Panamá …
Se va haciendo necesario con el rumbo que va tomando el país, donde todos prometen y nadie cumple, ir buscando la manera de hacerse el loco. O sea, una serie de ítems y situaciones que nos tocan cotidianamente, incómodas, de las que no sabemos zafarnos …y hay que zafarse!
Entre aquellos de tripa de brontosaurio, amarrados con pita al extremo que se usaban en la era de las cavernas, hasta los que hoy nos ofrecen de colores, sabores, ultra – mega sensibles … han pasado 12 000 años ! (Tal vez más).
Entré a la oficina de Hacienda, de las Tres Torres, con una carta. Se la mostré a una de las empleadas. Ella me dio los timbres y con una sonrisa llamativa me dijo a quien debía entregársela. Sonreía muy bonito … le correspondí también con una sonrisa y ella entonces me repitió a que oficina debía ir, pero no me moví ….

En estos días, post descensum consumatum de nuestro querido y jamás candidato a ser abandonado de nuestra preferencia futbolera, Luis Ángel Firpo, se me ha acercado muchísima gente, buena onda … como que se hubiera muerto un pariente algo así …
… poco les ha faltado para decirme “mi más sentido pésame”.

En los siglos pasados, muchos países han reivindicado ciertos platos y alimentos como auténticamente suyos. Por ejemplo, cuando pensamos en tacos nos viene a la mente México … y estamos en lo correcto, desde períodos prehispánicos, los comían como tal, para obviar el uso de cubiertos …