Lluvia tropical maldita y bendita, según la época y la óptica, palabras esdrújulas con poco en común.
A saber, si llueve lindo y parejo, sin exageraciones, los campos son una fiesta y un espantapájaros para la sequía nuestra de cada día. Si llueve poco y sin ganas es una maldición para la siembra y para el termostato, porque el vapor de agua que se condensa después, vuelve la ciudad irrespirable.
Sísifo era el hijo del dios Eolo, dios pagano del viento … o de los ventosos nunca quedó claro y fue rey de la misma ciudad que él mismo fundó, Corinto.

Y fue, una vez más, sencillamente hermoso, como nunca, como siempre, el máximo escenario del país, nuestro bellísimo Teatro Nacional a reventar en dos conciertos …

Al cambiar la página
la escena se desvanece
se pierde
se disuelve...

"Fue la última vez que el Boquerón hizo erupción … esperamos, casi noventa años después, que nunca más vaya a suceder algo similar” (Don Julio Villeda (1901 – 1989)
Las palabras de Don Julio, siguen resonando en mi cabeza, hoy, un siglo después de la última erupción de nuestro volcán de San Salvador y más específicamente no ladera NorOccidental ..."Los Chinitos" de frente a Quezaltepeque.
