Partamos desde el origen, para ser consecuente con la historia de este "entrevero". La madre de Napoleón III, Hortense, era la única hija de la primera esposa de Napoleón, Josefina, de su primer matrimonio. Aquí es donde se tuerce su árbol genealógico …

Pitágoras Thompson, quien la noche anterior se había ido a dormir, millonario y prolífico, rebosante de salud y joven, altanero y soberbio, amaneció casi en la indigencia, la mañana siguiente.

Por amor de Dios, pocos seres vivientes tienen una vida tan desgraciada como la nuestra, o sea me refiero a los balones de fútbol profesional (ah, que usted creía que no somos vivientes?), No. 5, que venimos a parar a las patadas en torneo burocráticos de cuarta categoría.

Hey, ustedes se acuerdan de la primera vez? . Seguro que sí, seguro que como a mi les ha quedado un recuerdo imborrable.

El Vaticano, se ha puesto estricto con la cuestión de las cenizas de nuestros fieles difuntos (no santos difuntos, recuerden que si bien solemos decir “no hay muerto malo” no significa que todos mueran en “olor de santidad”).

Es increíble, la poca bola que se le ha dado al jabón en la Historia. Sea bola, barra, pastilla gel, no se nombra más que en algunos ritos paganos pre cristianos (Mesopotamia, Siglo IV).. y nada más!