
Vea, Don Profe… y disculpe usted que lo llame así y no Presidente de la República de El Salvador, como compete a su investidura, pero es que el título último ha estado en tan malas manos los últimos años, que hasta insulto podría parecer … y no sé, se me ocurre que para lo que le quiero decir, es más fraternal llamarlo “Profe”.

El presente reportaje, acerca de la emancipación de Anastasio Aquino, sigue el ciclo que se inicia con “Vida y muerte de Oscar Quiteño” , en este mismo blog, y nos trae a colación, una de las historias más impactantes de las emancipaciones populares en El Salvador.

Yo soy un amante de la femineidad, o sea, de todos aquellos rasgos, gestos, voces, actitudes, que hacen de la mujer, mujer…. Esos rasgos están presentes en todas las mujeres, desde la más bella hasta la menos agraciada, y me encanta…como hombre me encanta.
Doctor, Doctor… necesito su ayuda, necesito que haga algo por mí…

Señor Ministro de Trabajo … Usted no cree que debería existir una incapacidad laboral por enamoramiento? Acaso no te dan una incapacidad cuando tenés depresión o cuando tenés estrés? Pues yo creo que si vas al médico y le enseñas un folder en el que has escrito cien veces “quiero a Marisa, quiero a Marisa, quiero a Marisa …” está claro que estás enfermo y así no se puede trabajar.

No hay manera que yo quepa en tus pensamientos aunque trate de entrar de lado, de canto, agachado …a rastras, sé que debes ser el sueño que sueña alguien más …