Es como en un “Big Brother” concebido en la más febril fantasía de George Orwell, los salvadoreños somos vigilados, espiados, señalados, apuñalada nuestra privacidad a diario y sistemáticamente.

Todavía nos recuerdo, tu y yo y una amiga del lado de afuera de la puerta de juncos, avisando si alguien venia, tratando de hacer o deshacer el amor frenética y sudorosamente, mientras ahogábamos nuestros gritos y jadeos escuchando Radio Saigón.
Necesitamos tener unas gónadas del tamaño de un huevo de avestruz; el empuje y la garra de un jugador de la Selecta de Playa, es más, tres pulmones como tienen los guerreros de playa.

Quién sos? Ser humano con cara de cinco y media de la mañana que se me presenta en ese rectángulo llamado espejo, para devolverme una cara llena de realidad después de lo bien que me había ido en sueños ... realidad de la que ya no soy dueño?

Hago lo mejor, realmente lo mejor que puedo ....

Ante la marabunta asfixiante y masiva de conferencistas chabeleados y libros de auto ayuda que solo por venir del exterior te zampan a $ 60. 00 la entrada, a una charla de auto ayuda y motivación, que consta de tres horas donde ellos te dan los consejos y guías para resolver tu vida cuando con los mismos consejos no lograron resolver las suyas propias,