
Has sido el deseo por convicción
el refugio pleno de mi piel
el momento esperado por inspiración,
mi pasión por decisión.
Puedo hacer muchos vuelos distantes
que hagan parecer imposible el regreso,
sin embargo, el tatuaje de tus besos
hacen obligatoria mi pasión por decisión
Tal vez mis alas parezcan rotas,
mis ilusiones perdidas en un cielo oscuro
pero la entrega de tu esencia de hombre
me seduce una vez, más en mi pasión por decisión
Y trasciende cuando la decisión nos condena,
cuando tu cuerpo y el mío se entregan, por reclamo
cuando la fiesta del placer, nos pierde en la fantasía,
y en esta pasión por decisión , volvemos a vibrar
Mi pasión por decisión,
lleva tu nombre, por convicción
renueva el deseo por emoción y
condena la entrega por inspiración.

Estos son los momentos en que los salvadoreños deberíamos serenarnos, apelar al sentido del humor y tomarnos la situación del país más relajados, sin desesperación, sin Los Chorros desesperantes, ni los tres carriles que nadie entiende, mientras los policías de tránsito y gestores se afanan dándole duro a los pulgares mientras WhatsAppean y se aplican un sonoro soplido de viento en los Del Granjero, mientras el tráfico está dado vueltas, puesto al revés.

El problema de los salvadoreños es que pasamos mucho tiempo ocupados haciendo nada, pero tratando de hacer creer a los otros de que estamos extremadamente atareados.

Vea, Don Profe… y disculpe usted que lo llame así y no Presidente de la República de El Salvador, como compete a su investidura, pero es que el título último ha estado en tan malas manos los últimos años, que hasta insulto podría parecer … y no sé, se me ocurre que para lo que le quiero decir, es más fraternal llamarlo “Profe”.