
Como te lo explico?
Es simplemente algo que siento
y lamento
desde la más miserable
y visceral de mis entrañas,
la que sirve para decir …
Ok, te vas,
te pierdo
te amé como obseso
nunca te diste cuenta
nunca me tomaste en cuenta …
Y es difícil comenzar a tratar de explicártelo
justo ahora
que con las sábanas aun revueltas
de nuestra última noche de amor
que tu concebiste como despedida
y yo nunca supe hasta este momento
que te ibas
me dices
con tu maleta muy bien preparada
de antemano …
“Me voy ..
ya no te amo”.
Y el caso es más grave aún
no me amaste nunca
yo te llené de todo lo que querías
buscabas
anhelabas
necesitabas
y tu amaste solamente eso
y efímeramente al hombre
que te cuidaba y protegía
que por maléfica coincidencia
vengo siendo yo …
Así que déjame despacio si ?
Abandoname suavemente
Como para que yo me haga la idea
obtusa
confusa
difusa
de que vas a volver
por esa misma puerta.
No, no son lágrimas mujer,
es la alergia
la alergia a esta maldita manía
de querer a la persona errónea
vanal
superficial
trivial
y no saber sacar los pies
de la trampa para zorros …
a tiempo.
Dale, abandoname despacio
y antes de irte
lo más importante
me susurraste y escribiste
mil veces “te amo”
sin tener la más mínima idea
de lo que amor significa.
Va a llegar a tu vida
muy pronto
hace tiempos … mañana, no sé
alguien que como yo
realmente te brinde amor de verdad
y no vas a saber corresponder
Porque del amor
desgraciada
poco afortunada
malograda
mujer de mis sueños
del amor
y sus confines
no conoces el más mínimo significado …
… Google it.
Mariluz y su hermanita tenían diecisiete y quince años. Y nada más en el mundo. De su familia original de cinco integrantes, ahora Mariluz era la mayor. ¿Cómo era posible que una adolescente de diecisiete fuese la más grande en una familia numerosa?
Paulina redactó el mensaje y luego lo plasmó en un “template” navideño, que traía su computadora, lo miró le gustó, se lo mandó a si misma, y a continuación lo envió a todos sus contactos de WhatsApp.

Te pido un imposible, algo raro,
eso que condenó nuestro deseo
al baúl del recuerdo prohibido