
Soy telenófobo (fobia a los teléfonos), los detesto, todos ellos, fijos, móviles, de cabina (que ya ni hay porque se los robaron) todos y cada uno de esos pedazos de fibra de vidrio que hoy pretenden ser más inteligentes que nosotros mismos, son objeto de mi oprobio.

Para latinoamericanos, nacidos hace ya unas buenas décadas, revolución local (las nuestras, las domésticas) y el encanto de la Revolución Cubana fueron siempre el Norte Cardinal de nuestra Rosa de los Vientos Idealistas.

Al fin tenemos una excusa distinta a “yo pasando iba y estos … a saber … la agarran con uno”, que decora los noticieros de nuestras radios y TV cada vez que atrapan a un ladrón, hoy la onda son los genes.
Dice la Biblia que el paraíso terrenal estaba situado en la Mesopotamia, exactamente entre los ríos Tigris y Éufrates. También menciona comarcas que hoy llevan nombres diferentes: Aram es Siria, Persia son Irán e Irak, Anatolia es el sur de Turquía, Moab es Jordania, Filistea es Palestina, Judá es Israel...

Estaba sentado en casa, haciendo trabajo domiciliario en la PC, cuando me acordé que tenía que llamar por teléfono a un compañero de trabajo que me tenía que pasar un dato. Marqué el número de memoria desde un fijo. Me contestó un fulano con muy mal humor diciendo:
Ha llegado un deseo bastante propio,
es un deseo que dicta la piel ...